Aritz Marañón – Ingeniero de Cálculo
4 febrero 2026
Hace ya dieciséis años, el entonces director de ingeniería, José Ignacio Ibarreche, me paró en un pasillo. Hablando y pensando a la velocidad que le caracteriza, me soltó términos como «fuente de neutrones» y «chopper de fibra de carbono». Confieso que en ese momento no entendí absolutamente nada. Pero esa conversación, aparentemente encriptada, fue la semilla de un viaje extraordinario que hoy culmina. Un recorrido apasionante y extraño que ha llevado nuestro know-how aeronáutico al corazón de la ciencia más avanzada.
Lo verdaderamente sorprendente de este camino es dónde nos ha posicionado. Hoy, Aernnova, junto con Airbus Alemania, somos las únicas empresas del mundo que han demostrado ser capaces de desarrollar y entregar un chopper de neutrones rápido de fibra de carbono. No es un componente cualquiera: es un disco de 700 mm de diámetro fabricado en material compuesto, que gira a tal velocidad extrema que su punta experimenta una aceleración centrífuga cien mil veces mayor que la gravedad terrestre. Un récord de ingeniería mecánica que ha exigido de toda nuestra experiencia.
Foto 1: disco chopper MIRACLES PWD
Pero, ¿para qué sirve esta proeza técnica? Su destino es la Fuente Europea de Neutrones por Espalación (ESS ERIC), un consorcio de 13 países europeos que está construyendo en Suecia una de las infraestructuras científicas más grandes del planeta. Con un presupuesto de más de 1.800 millones de euros, generará haces de neutrones intensos –no mediante fisión, como un reactor, sino «golpeando» un blanco metálico con protones– para estudiar la estructura íntima de la materia. Allí viajará nuestro chopper, que será el corazón del instrumento MIRACLES.
MIRACLES, un elemento clave de la participación española en ESS dirigida por ESS Bilbao, es un espectrómetro: una suerte de microscopio gigante de 160 metros de largo. Su misión es analizar materiales usando neutrones de una longitud de onda muy específica. Y aquí entra nuestro disco. El chopper rápido es el corazón del sistema, generando 252 pulsaciones de neutrones cada segundo. Junto a otros dos discos lentos de aluminio, actúa como un obturador para estos pulsos de partículas. Al girar, con su recubrimiento borado absorbente de neutrones y sus ventanas, deja pasar solo los neutrones con la longitud de onda específica ( ) que los espejos de silicio Si(111) situados tras las muestras son capaces de reflejar hacia los detectores de neutrones.
Foto 2: introduciendo el chopper en el corazón de la ESS.
Diseñar y fabricar el disco trabajando mano a mano desde AED y Fibertecnic fue solo el comienzo. Los desafíos para integrar la máquina completa fueron también formidables. Aquí ha sido clave la colaboración con nuestros compañeros de Tekniker. Juntos aprendimos a balancear el disco con una precisión cien veces mejor que la rueda de un coche ( ); a fabricar cámaras de vacío con una estanqueidad cien veces superior que esas ruedas (tasas de fuga ) y eso utilizando juntas metálicas, ya que las de plástico no resistirían la intensa radiación; y a posicionar todo el equipo remotamente, desde un puente grua, llevándolo a su posición con una precisión de 100 micras.
Mirando atrás, desde aquella intrigante conversación en el pasillo hasta la entrega final en Suecia, ya no somos los mismos. Este proyecto nos ha llevado a pensar de otra manera, a resolver problemas que no sabíamos ni que existían. Ha sido una revelación: que la ingeniería avanzada es universal, y cuando unimos talento y esfuerzo, no hay fronteras –ni siquiera las de lo atómico– que no podamos explorar.
